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El Futuro
En Londres, París, Nueva York y otras ciudades en todo el mundo se están planeando, construyendo o restaurando edificios. Torres de oficinas y bloques residenciales se están elevando hacia el cielo, nuevos puentes, túneles, redes de autopistas y ferrocarriles están siendo creados para conectar las nuevas áreas urbanas. Las mega ciudades están cambiando radicalmente y estableciendo tendencias en planeamiento urbano y arquitectura.
El desarrollo urbano del futuro
Desde los años ochenta han ocurrido cambios radicales en el desarrollo urbano. En las últimas décadas han emergido nuevos tipos de hogares, entre ellos los de gente soltera que vive sola, familias con un solo progenitor y parejas sin hijos en las que ambos miembros tienen un ingreso. Los nuevos estilos de vida asociados con estos grupos han llevado a demandas radicalmente distintas de estilos de vivienda.
Se buscan muchos apartamentos poco convencionales con diseños audaces, rodeados de vibrantes posibilidades de entretenimiento y restaurantes. Estos cambios sociales se hicieron evidentes primero en Nueva York y Londres, donde esta tendencia ha sido descripta como “gentrificación” o también como la invasión de los yuppies.
La “gentrificación” es el proceso por el cual los sectores más acaudalados de la sociedad compran propiedades en barrios tradicionalmente de clase baja, para modernizarlos y volverlos casi irreconocibles. Este proceso puede producirse naturalmente, como en Berlín o en algunas zonas de Manhattan, o puede ser impulsado y realizado por inversionistas, como es el caso de Docklands en Londres.
La Isla de los Perros – El Londres “cool”
El mejor ejemplo de los asombrosos cambios que han tenido lugar en la metrópolis londinense de 7 millones de habitantes, es la historia de Docklands, uno de los proyectos de re-desarrollo más importantes jamás emprendidos. Antiguamente, era uno de los puertos de embarque más grandes de Europa.
Hoy en día los depósitos y fábricas que se encontraban en ruinas han sido transformados en apartamentos, oficinas exclusivas y centros de compras. Decenas de miles de personas viven y trabajan detrás de las fachadas de vidrio de este moderno distrito al este del Tower Bridge.
Entre 1981 y 1988 el número de puestos de trabajo en los 20 kilómetros cuadrados de Docklands ha subido vertiginosamente de 10.000 a 70.000 y el número de personas que viven en esta área ha crecido de 30.000 a 79.000. Sólo en los diez años posteriores a 1991 se han construido 15.000 unidades habitacionales. Muchos de los nuevos edificios han sido honrados con premios arquitectónicos, incluyendo el Edificio Cascades que se encuentra a la orilla del Támesis. La Torre Canary Wharf, donde trabajan 46.000 personas, es uno de los nuevos hitos londinenses.
La línea de metro Jubileo, construida originariamente en 1970, ha sido extendida y hoy conecta Docklands con el centro de la ciudad. El área cuenta además con su propio ferrocarril a control remoto – el Ferrocarril Ligero Docklands.
La Isla de los Perros es el centro de un nuevo crecimiento situado en la curva del Támesis, que se ha convertido en uno de los lugares más “cool” para vivir. Junto con los constructores y arquitectos, han llegado las compañías de medios, los músicos, diseñadores y las firmas de moda. Lo que ha provocado, para disgusto de los locales, un pronunciado incremento en los precios de renta y compra de propiedades en Southwark y todas las áreas cercanas.
En la última década la situación residencial de esta área de Londres ha variado dramáticamente. En 1981 el 83% de los residentes de Docklands habitaban viviendas sociales, y sólo el 5% eran propietarios. Este panorama es muy distinto en los nuevos apartamentos, en los que el 19% son sociales y un masivo 81% son apartamentos privados. Esta es la manera en la que los jóvenes de altos ingresos fueron deliberadamente atraídos a este zona de la ciudad – ellos son los “nuevos inmigrantes” de Londres.
Nueva York – El remozamiento del Downtown
Nueva York está actualmente concentrada en un proyecto urbano completamente distinto: la reconstrucción de la Zona Cero, donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas.
En 2003 el arquitecto Daniel Libeskind recibió la señal de inicio de este gigantesco proyecto. Sus planes batieron los del equipo internacional liderado por arquitectos neoyorquinos. Rafael Vinoy y Frederic Schwartz habían planeado construir un “Centro Cultural Mundial” con dos torres de 500 metros. La decisión fue tomada por un comité especial que incluía a representantes de la Asociación para el Desarrollo de Nueva York, las autoridades portuarias de Nueva York y Nueva Jersey, el gobernador del estado George Pataki y el alcalde Michael Bloomberg.
La decisión original ha sido revisada y por petición especial de Larry Silverstein, constructor del edificio, se ha solicitado a Libeskind que trabaje en colaboración con colegas de fama mundial, entre ellos Lord Normand Foster de Londres, Jean Nouvel de París y Fumihilo Maki de Japón. Según Silverstein semejantes refuerzos internacionales asegurarán que los nuevos edificios sean un auténtico símbolo de Nueva York. Silverstein insiste además en que los 11 millones de metros cuadrados de las antiguas Torres Gemelas sean totalmente restaurados. David Childs, un especialista en rascacielos, ha sido nominado como líder del proyecto y arquitecto diseñador.
El diseño de Libeskind, titulado “Jardines del Mundo” tenía previsto originalmente un grupo de torres futuristas con jardines inclinados. Una sola torre con un jardín, llamada “Torre de la Libertad”, se elevaría por encima del conjunto, y sería el edificio más alto del mundo. La intención era que su altura de 1776 pies (530 metros) hiciera referencia también al año de la Declaración de la Independencia Americana.
De acuerdo con los planes de Libeskind, el 11 de septiembre de cada año el sol brillaría sobre la nueva construcción desde las 8.46 hasta las 10.28, el momento en que los dos aviones secuestrados se estrellaron contra las Torres Gemelas.
Más allá de cuales sean las ideas que finalmente se lleven a cabo, la compañía a cargo del proyecto espera que el período de preparación y construcción lleve al menos 10 años.
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