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El Legado de las Culturas Mochica y Chachapoyas
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La Cultura Mochica

El hallazgo de la tumba real de Sipán en Huaca Rajada y las investigaciones en Huaca El Brujo, en las tumbas de Sicán y en Huaca de la Luna, produjeron un renacimiento del interés mundial por las civilizaciones perdidas del norte peruano, que reconocen en los Moche, a uno de los pueblos de mayor influencia en la América prehispánica.

La cultura Moche o Mochica surge y se desarrolla en la larga y angosta franja desértica de la costa norte del Perú, entre los siglos I y VII, debilitándose hacia el siglo VIII. Esta zona fue el epicentro ceremonial de su cultura que, en pleno apogeo, abarcó los actuales territorios de Piura, Lambayeque, La Libertad y Ancash, hasta el puerto de Huarmey.

La sociedad Mochica se establecía en jerarquías muy marcadas lo que, a falta de haber desarrollado algún tipo de escritura, quedó reflejado en su muy abundante producción de cerámicas o "huacos". La pirámide de esta sociedad teocrática estaba encabezada por los Señores, con poderes terrenales y religiosos. Los sacerdotes conformaban un segundo estrato que podía estar integrado por mujeres sacerdotisas, al igual que los Chimus. El tercer estrato era el del pueblo, que realizaba los trabajos de campo y los oficios. Esta división de la sociedad en castas, gobernadas por caciques o sacerdotes de los diferentes valles, se unió bajo un mando único sólo en épocas tardías.

Los Moche eran evidentemente guerreros, como lo muestran las escenas de lucha, en las decoraciones de las vasijas y las representaciones escultóricas individuales. Los guerreros gozaban de un estatus especial y formaban pequeños ejércitos profesionales.

Para los Mochica, amantes de la vida, la muerte no constituía el final. Los hombres seguían viviendo en otra esfera del mundo con sus mismas obligaciones o privilegios, razón que llevó a sepultarlos con provisiones y bienes. Los entierros reflejaban así la función y lugar de cada hombre dentro de su sociedad. Las tumbas Mochica poseen una decoración mucho más rica que las de épocas precedentes y los muertos yacen siempre sobre la espalda. Los grandes personajes se enterraban junto a docenas de vasijas, botellas, jarros, bandejas y recipientes con decoraciones en relieve que representan frutos, animales, hombres y dioses. Los cadáveres llevan valiosos pendientes, mosaicos de turquesa incrustada en oro, collares de cuentas de oro huecas y medallones con rostros humanos.